poker

Desde mi experiencia, creo que es relativamente fácil ganar un torneo de póker si sigues unas estrategias sólidas. En primer lugar, es muy importante jugar de forma agresiva, hacer movimientos inteligentes, vigilar tus fichas y apegarse a lo básico.

También es importante la localización donde uno se encuentra. El póker es un juego en el que jugar en persona da muchísimas ventajas a ciertos jugadores y dependiendo de cómo seas te interesará más participar en torneos virtuales o reales. En pueblos o ciudades con pocos habitantes, es difícil encontrar divertimentos de este tipo, con suerte puedes seguir carreras de caballos en la televisión o, como ya comentábamos, dedicarte al juego en línea.

Por eso, dependiendo de las leyes y condiciones de cada sitio, a veces se organizan timbas de póker incluso en poblados de poco más de 1000 habitantes. En mi caso, siempre he sido afortunado debido a mi entorno y mis amigos y, a pesar de no vivir en una localidad demasiado grande, me las he apañado para poder viajar y participar en torneos físicos.

Consejos principales

Algo positivo de los torneos de ciudades pequeñas es que conoces a los participantes, sabes quién es un bebedor empedernido, quién es un fanfarrón y quién se tira los faroles. Saber identificar el perfil de cada jugador es clave y, según las jugadas que intenten tus oponentes, también se pueden aprender a distinguir de forma online. Los perfiles suelen ser similares y has de tener buen ojo y permanecer atento durante toda la partida.

En cuanto a la habilidad, hay que contar con que a los torneos únicamente se apuntan jugadores que creen que pueden ganar y no hay que subestimar a nadie. Lo normal es que sea gente agresiva, que sepa cuándo apretar y rápidos a la hora de detectar un jugador flojo, precisamente como tienes que ser tú.

Lo primero que hay que hacer, es posicionarse junto a ese grupo de jugadores fuertes. Hacerlo desde el inicio de la partida es importante. Eso significa que, si estoy en una posición tardía sin una subida, es mejor arriesgarse en el flop. A veces hay que estar dispuesto a apostar para ganar un flop grande.

Es importante jugar casi todas las dos cartas detrás del botón, si lo haces de esta forma y los otros jugadores hacen check, se las verán contigo porque estarás luchando por el bote. También es importante escuchar lo que hacen el resto jugadores. Probablemente no digan demasiado, pero cada gesto y cada palabra es relevante y muchas veces revelador. Algunos de ellos apostarán con cualquier cosa tras una subida y otros no lo harán sin coger un flop. Por eso, ten en cuenta cada movimiento y estudia sus jugadas con cuidado.

Los cambios de marcha

Una vez has conseguido acumular fichas, tienes que echar toda la carne en el asador y volver tu juego más agresivo. En otras palabras, tienes que ir cambiando de marchas durante la partida. De agresivo a pasivo y de nuevo a agresivo. Al fin y al cabo, en eso consiste el póker. En mantener a tus oponentes fuera de balance, que estén todo el rato en el centro de tu diana.

Algo que favorecerá estos cambios de juego en un torneo físico, aunque parezca mentira, es llevar distracciones. Hacer pausas para comer, intercambiar chismes locales y distraer a los otros jugadores para que lleven su atención a otra parte, pero sin caer en tu propia trampa. Yo, personalmente, prefiero caer simpático a todo el mundo, pero siempre dejando entrever que soy peligroso y que me han de tener respeto.

Si, por el contrario, prefieres concentrarte al cien por cien en la partida, también dicen que es peligroso dejar a un jugador de póker solo durante mucho tiempo. Eso es porque le da tiempo para pensar. Alguna vez me ha pasado que nadie quiere hablar en la partida y hay que aprovechar esa situación para potenciar nuestra concentración y tomarnos este tiempo para pensar y analizar la partida constantemente. Tras un periodo de meditación, estarás listo para enfrentarte a tus enemigos de póker con una nueva actitud, otro cambio de marcha. Tener una nueva actitud significa pensar de forma diferente y jugar de forma diferente.

Aunque sigas jugando en posición, con una nueva actitud puedes variar y jugar muchas menos manos. No parece un gran cambio, pero jugar manos de más acaba quemando demasiadas fichas. Puede que no te importe gran cosa si tienes mucho dinero, pero en mi caso prefiero ser precavido.

Es preferible jugar menos manos para ganar fuerza en las manos con las que decidas ir. Es mejor ir a por todas y acumular ganancias pronto. Entonces podrás concentrarte en construir tu pila en lugar de reponerla. Esto funciona especialmente bien en un torneo.

Con las fichas, puedes planificar movimientos agresivos que podrían marcar la diferencia entre que te eliminen o que ganes un torneo de póquer.

Por último, es importante sentirse seguro de sí mismo y acumular una abundancia de fichas da confianza para ganar. Es agradable que los demás jugadores de póquer hablen de ti. Deja que ellos difundan tu reputación por ti.